LA VENDIMIA

EL ESMERO EN LOS CUIDADOS

La recolección de la uva debe hacerse cuando sus características son óptimas, nunca en días muy calurosos, al mediodía, sino en días secos, sin rocío, seleccionando los racimos maduros y sanos, transportándola rápida y adecuadamente a la bodega, despalillar y pasar sus granos al depósito de fermentación.

El zumo que fluye de cualquier grano desgarrado o que ha sucumbido bajo cualquier acción mecánica aporta un medio ideal para el desarrollo de toda la vida microbiológica que permanece adherido a la pruina (polvillo azul que recubre) del grano, entonces la proliferación de levaduras y bacterias es descontrolada y frecuentemente son la causa de la última que puede comprometer la idoneidad del proceso fermentativo y por tanto la calidad final del vino.

SELECCIÓN Y DESPALILLADO

PROCESOS VITALES PARA ASEGURAR LA MÁXIMA CALIDAD

El fruto debe mantener su integridad hasta llegar a la mesa de selección donde se retiran no solo los restos vegetales sino todo aquello que pueda comprometer la calidad final.

La despalilladora, es la máquina que separa el grano del raspón, operación importantísima, para no romper el grano, pues si este se rompe genera zumo de uva que este y el grano roto empiezan a fermentar, produciendo fermentación incontrolada, fuente de bacterias nocivas para los buenos caldos.

La calidad de nuestros caldos es consecuencia del más riguroso control de los frutos en la viña y en el proceso de elaboración.